DESCOMPOSICIÓN DE LA DIÓCESIS DE SAN SEBASTIÁN: NUEVOS ARCIPRESTAZGOS Y ARCIPRESTES

El día 31 de julio de 2017 el obispo José Ignacio Munilla firmó el decreto para la reestructuración de los arciprestazgos, reduciendo de trece a seis el número de los mismos. Una vez preparado el decreto y con el inicio de curso, ha pedido que se realicen sondeos en las comarcas para poder nombrar a los seis nuevos arciprestes.

Una reestructuración que nace sin apoyos

La estructura de seis arciprestazgos ha nacido sin futuro alguno, sin vida posible. No ha obtenido el apoyo mayoritario de los sacerdotes y agentes de pastoral. Prueba de ello son los resultados de las votaciones del sondeo para elegir a los nuevos arciprestes: la abstención ha sido del 50,8%; el 9,1% ha votado en blanco; el 1,5% de los votos ha sido nulo; solamente el 38,6% ha propuesto un nombre en la papeleta.

Esta reestructuración tampoco tiene el amparo de los candidatos a ser arciprestes. Más de uno, cuando el Obispo le ha propuesto ser arcipreste, ha dicho que no. Además, en varios consejos, religiosas y laicos han presentado su dimisión porque no están de acuerdo con esta reestructuración.

Más que una reestructuración, una descomposición impuesta por decreto

El Obispo Munilla indica en el decreto las razones de la reestructuración: potenciar los arciprestazgos como lugares que ayuden a vivir la espiritualidad propia del presbítero diocesano, así como la formación permanente del clero, y coordinar la actividad pastoral. En varias reuniones el Obispo añadía también estas razones: simplificar las estructuras pastorales, ganar operatividad, y poder responder mejor a los nuevos retos pastorales.

Sin embargo, por añadir parroquias a la lista de un arciprestazgo, la relación entre los sacerdotes no va a mejorar, ni se va a renovar la ilusión por el trabajo en común, ni van a asistir más sacerdotes a los encuentros de formación organizados desde la diócesis.

Por incorporar a un arciprestazgo parroquias geográficamente más distantes entre sí, esto no va a generar una pastoral coordinada. En la historia de la Iglesia la proximidad ha sido siempre un criterio unido a la eficacia pastoral: las parroquias que están más lejos, no van a trabajar mejor de forma conjunta que las parroquias que se encuentran próximas. Debemos añadir que en Gipuzkoa los pueblos y comarcas tienen personalidad propia, y flujos de relación a tener en cuenta: en las estructuras eclesiales deberíamos ir a favor de la corriente de las mismas y no en contra.

¿Por qué obliga Jose Ignacio Munilla a las comunidades cristianas de Gipuzkoa a una reestructuración de estas características?

¿Por qué hace caso omiso a las opiniones vertidas en contra de esta reestructuración en varios Consejos de la diócesis? ¿Por qué desmantelar la diócesis en esta reestructuración vertical que viene de arriba a abajo, en vez de proponer cambios y realizar un proceso con las comunidades cristianas –sacerdotes, religiosos/as y laicos/as- desde abajo hacia arriba? ¿Por qué tanta prisa? Sin unos agentes de pastoral convencidos, motivados e ilusionados no va a haber una reestructuración real y, es más, corremos peligro de abandonar y diluir lo que existe.

Necesitamos un Obispo que sepa escuchar

El pasado septiembre, el papa Francisco decía lo siguiente a los participantes del curso para nuevos obispos reunidos en Roma en torno al discernimiento: “El discernimiento del Obispo es siempre una acción comunitaria, que no prescinde de la riqueza del parecer de sus presbíteros y diáconos, del Pueblo de Dios y de todos aquellos que pueden ofrecerle un aporte útil, también a través de ayudas concretas y no solamente formales”.

El obispo Munilla, no atiende a lo que se le plantea. ¿Por qué? El empecinamiento del Obispo ¿no tendrá como fin último el contar con un Consejo de Arciprestes más reducido para poder controlarlo mejor? En el mismo decreto se hace alusión a la reducción de parroquias en los próximos meses y años: ¿no será tal vez síntoma de poca sensibilidad hacia los pueblos pequeños, tan numerosos en Gipuzkoa?

¿Cree realmente el Obispo que el mero hecho de publicar este decreto va a mejorar la situación pastoral de la diócesis de Gipuzkoa?

En nuestra diócesis los procesos sinodales han sido habituales: se ha dado la oportunidad departicipar al Pueblo de Dios, se le ha escuchado. La actividad de este Obispo, que aun teniendo gente en contra, continúa adelante, está dividiendo cada vez más al presbiterio y a la diócesis, alejando cada vez más al Obispo del “conjunto del Pueblo de Dios” de Gipuzkoa.

Propuesta: Imaginar las comunidades cristianas del siglo XXI en Gipuzkoa

Creemos que es necesario salir del dolor y la desilusión que nos provoca todo este proceso. En breve, convocaremos una reunión para pensar juntos, hablar, escucharnos unos a otros sobre cómo queremos que sea la iglesia del siglo XXI en Gipuzkoa. ¿Cómo animar, aunque sean pequeñas, las comunidades cristianas? ¿Cómo ayudarnos unos a otros? ¿Cómo reconocer a las laicas y laicos su espacio? ¡Conformemos un modo distinto de ser comunidades cristianas!

En palabras del papa Francisco: “Cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio, brotan nuevos caminos, métodos creativos, otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual. En realidad, toda auténtica acción evangelizadora es siempre «nueva».” (Evangelii Gaudium, 11).

Mujeres y hombres cristianos seguidores de Jesús, pensemos juntos, entre todas y todos, qué es evangelizar y cómo ser evangelizadores en la Gipuzkoa del siglo XXI.

Gipuzkoa, noviembre de 2017

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