Pederastia y clericalismo. Jesús Martínez Gordo.

 ‘Un Sínodo sería una magnífica ocasión para erradicar el clericalismo, raíz de la pederastia’

‘Además de dar voz a las víctimas y proponer nuevas maneras de sacerdocio’. ‘¿Habrá obispos que tengan el coraje requerido para que sea posible?’

Religion Digital: Martínez Gordo: ‘Un Sínodo sería una magnífica ocasión para erradicar el clericalismo, raíz de la pederastia’  

Diario Vasco. 2018-08-30

La vida eclesial y civil de estas últimas semanas se han visto convulsionadas por la catástrofe moral de la pederastia clerical. Según el informe de la Corte Suprema del Estado de Pensilvania, 300 sacerdotes católicos abusaron sexualmente de más de 1.000 niños desde la década de 1940. La denuncia se suma a las realizadas no hace mucho en México, Irlanda y Boston y, más recientemente, en Australia y Chile. Muy probablemente, esta lista, tan dramática como escandalosa, se incrementará en los próximos meses y años. Es cierto que no han faltado reacciones, sobre todo en EE UU, criticando la falta de consistencia del informe en puntos concretos y recordando que los casos de pederastia denunciados son una gota en comparación, por ejemplo, con la existente en los centros de menores tutelados por los estados e, incluso, en el seno de las mismas familias. Y también lo es que tampoco han faltado quienes han traído a colación la denuncia recogida en el informe de ‘Save the Children’, (‘Ojos que no quieren ver’, septiembre 2017) sobre la extensión de este drama de abusos sexuales en España: entre un 10 y un 20% de la población ha sido víctima de ellos en la infancia (entrenador deportivo, profesor, monitor de ocio y tiempo libre).

Sin embargo, la reacción más esperada y contundente ha sido la del papa Francisco: sin cuestionar, para nada, el problema denunciado, ha hecho propio el «sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas». Lo ha calificado de «crimen» y ha urgido «a pedir perdón» y «reparar el daño causado». Seguidamente, ha indicado que se ha de «generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacio para ser encubiertas y perpetuarse». Y, adentrándose en las posibles soluciones, ha apremiado a los católicos a que participen de manera activa en la superación del «clericalismo», esa «anómala manera de entender la autoridad en la Iglesia, tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia».

La intervención de Francisco ha sido bien acogida entre la inmensa mayoría del episcopado mundial, exceptuada la salida de tono de Carlo Maria Viganò quien, en sintonía con los sectores más ultraconservadores, se la tiene jurada. Pero ha sido criticada por muchos católicos, particularmente, por parte de algunas personas directamente afectadas: está muy bien, han denunciado, el coraje crítico y autocrítico del papa Bergoglio, pero, además de audacia y lucidez analítica, se requieren determinaciones concretas que erradiquen esta lacra. El eco que ha tenido esta valoración explica que durante unos días se haya generado el rumor de que, en breve, se daría a conocer una nueva batería de decisiones al respecto; sobre todo, referidas directamente al encubrimiento de tales casos por parte de los obispos. Desde la Santa Sede no se ha tardado en señalar que ya hay legislación sobrada al respecto. Como mucho, habrá que realizar pequeños retoques, tratando de mejorar la ya existente. A partir de ahora -se ha recordado- hay que ponerse manos a la obra e intentar activar en cada diócesis los mecanismos que permitan afrontar y reparar estas tragedias en concreto y el problema de fondo que lo provoca: el clericalismo.

Acogiendo esta última invitación, me permito proponer la celebración -más pronto que tarde- de Asambleas o Sínodos diocesanos que culminen en uno general de la Iglesia española. En ellos habría que afrontar, entre otros asuntos, la cuestión del clericalismo y la insoportable hipoteca que supone para el futuro de nuestras iglesias. Sería una magnífica ocasión para, además de dar voz a las víctimas de estos crímenes y reparar algo del mucho daño causado, reivindicar, por ejemplo, la participación de todos los bautizados en la elección de sus respectivos obispos y para proponer la promoción de nuevas maneras de acceder al sacerdocio: no solo que los casados puedan serlo (los llamados ‘viri probati’) o que el celibato sea opcional, sino que, en casos, cada día más normales, de ausencias prolongadas de curas, algunos laicos sean elegidos para ser ordenados y presidir sus comunidades por un tiempo determinado; finalizado el cual, dejarían de ejercer como tales (los sacerdotes ‘ad casum’ y ‘ad tempus’). Obviamente, también las mujeres deberían ver abierto su paso al sacerdocio. Que Jesús no las eligiera apóstoles en su tiempo no quiere decir que lo prohibiera o impidiera hoy. Nada de eso. Y más, visto que su comportamiento fue revolucionario frente a la situación que padecían en aquella época.

¿Habrá, entre nosotros, obispos, que -acompañados por sacerdotes, religiosos y laicos- tengan el coraje requerido para que algo de esto sea posible y se comience a erradicar la pederastia eclesial y el clericalismo que lo funda y sostiene? Me gustaría poder responder de manera afirmativa, pero me temo que el silencio -o, como mucho, el lamento- sean, por más que duelan, las respuestas previsibles ¡Ojalá me equivocara!

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José Arregi: ‘El obispo de San Sebastián condenó a ETA más veces que todos los obispos españoles juntos’

‘Las acusaciones contra Setién, impúdicamente repetidas y aireadas, son una impostura’. ‘No solo condenaba los asesinatos de ETA, sino también los del GAL y los aparatos policiales’

Origen: José Arregi: ‘El obispo de San Sebastián condenó a ETA más veces que todos los obispos españoles juntos’ 

José Arregi, teólogo).- Se ha ido en paz, como ha vivido. No era distancia, mucho menos frialdad, aquella sobriedad característica de su trato personal. Era pura ternura contenida por su timidez, natural y sin complejos, tan bien ajustada con su porte y la elegancia de su talla. Era, sobre todo, la paz que le habitaba. Muchos se empeñaron en arrebatársela, pero nadie lo consiguió, ni en los años más duros. Muchos fueron enemigos suyos, pero nadie fue enemigo para él. Fue linchado durante casi 40 años, objeto de acusaciones hirientes e injustas, pero nunca se le oyó una palabra resentida o agresiva. Sigue leyendo

El obispo Setién, pasión por ‘la verdad’. José Ignacio Calleja

Religion Digital, 15 de julio de 2018

José Ignacio Calleja, teólogo

Estaba claro que el Obispo José María Setién iba a ser discutido en el día de su muerte, a pesar de los casi veinte años de retiro y silencio. No me extraña. Su trayectoria pública en los ochenta y noventa a nadie dejó indiferente y, a su alrededor, se ha constituido un relato de partidarios y detractores con pocos matices, hasta hoy. O a favor o en contra, pero en grado superlativo.

Origen: El obispo Setién, pasión por ‘la verdad’
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ON JOSE MARIA SETIEN

JOSE MARIA SETIEN DONOSTIAKO GOTZAIN EMERITUAREN
HERIOTZEAN ESKER ONEZ

JM SETIEN

Elizbarrutiko gotzain izateari utzi zionean, apaizek agur egin zioten 27 urtez gotzain izandakoari. Gipuzkoako kristau elkarteak ere, kristau laiko eta erlijioso, emakume eta gizon, ere eskertuta gaude oso Setienen bizitza eta zerbitzu oparoa oparia izan delako Gipuzkoako elizarentzako eta Euskal Herrikorako, baita euskal gizarterako ere.
Hemen geratu zaizkigu bere lanaren emaitzak, Ebanjelioko fedea eta Elizaren Doktrina Soziala oinarrian dutenak eta gotzain izatea egokitu zitzaion Donostiako Elizbarrutiari eta Euskal Herriari izan dion maitasunak eraginda. 
Giza duintasuna eta giza eskubideak defenditzeko, gure herriko bakearen aldeko etika pentsatuz eta sustatuz ikusi dugu beti, koherentzia eta sendotasun handiz, Ebanjelioaren zerbitzuko Eliza eraikitzeari utzi gabe, nahiz eta erasoak jasan. Halaber, giza duintasunaren defentsa horrek eraman du behartsuenen eta azkenekoen aldeko justizia eragitera Elizbarrutian eta gizartean. Hori guztia, fedez helduak diren kristau elkarteak eta pertsonak izan gintezen ahaleginduz.
Jose Maria Setienen heriotzean, Jainko Aita Onari otoitz egiten diogu bere Mahaian har dezan artzain on izan duguna. Jesukristok argi eta adoretu gaitzala Ebanjelioaren zerbitzuko Eliza egiten jarrai dezagun.
Jose Maria Setien Alberro,   Egun Handira arte.
Setien gotzainari apaizon agurra
2000ko otsailaren 17a

 1

Hogeita zazpi urte badira
gotzain etorri zinana,
zerbitzari guregana.
Astuna bezain emankorra da
egokitu zaizun lana,
egokitu zaizun lana.
Apaiz lagunok ondo dakigu
zuk Elizari emana,
Elizagatik jasana…
Denen gainetik eskertzen dugu
fedezko gizon izana,
fedezko gizon izana.

2
Pentsalaria izan zaitugu,
eta idazle gotorra.
Garbi galdetzeko, horra:
hitzarengatik utzi zaituzte
artegitikan albora,
Zure bizitzan ikasi dugu
hain eginkizun jatorra,
zein den zaila, zein gogorra.
Agur honetan aitortzen dugu
zurekin dugun zorra,

3

Zeure buruaz kupitu gabe
hainbeste ordu sartzean,
beti laneko trantzean.
Elizbarruti antolatua
utzi diguzu atzean,
utzi diguzu atzean.
Zuzentasuna agertu duzu
zeure herritarrak zaintzean
hain egoera latzean.
Herria zutaz oroituko da
gure eliza aipatzean,
gure eliza aipatzean.

4

Etorkizuna zein izango den,
-norantz hartu eta nondik-,
ez dago argi inondik.
Jainkoak nola agindu, hala
joango gara hemendik,
joango gara hemendik.
Osasun aski, luzaz baletor
zugana Jaunarengandik,
mugaketa denen gainetik,
espero dugu oraindik,
espero dugu oraindik.

Juan Mari Lekuona

La (im)posible ordenación de las mujeres (I)

Jesús Martínez Gordo. ‘Lo que está en juego en la enseñanza de Juan Pablo II no es la fe teologal’

(Jesús Martínez Gordo, teólogo).- Comparto con mons. L. Ladaria que el posicionamiento del magisterio más reciente con respecto a la (im)posibilidad de que las mujeres puedan acceder al ministerio ordenado se encuentra, por lo menos, en tres documentos de desigual valor: la Declaración “Inter Insigniores” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1976), la Carta Apostólica “Ordinatio sacerdotalis” de Juan Pablo II (1994) y el “Responsum” sobre la autoridad de dicha Carta Apostólica firmada por la Congregación para la Doctrina de la Fe (1995). La declaración “Inter Insigniores” es un documento en el que no se compromete la infalibilidad o la irreformabilidad.

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