Frantziskori gutuna. Egiaren ordua.

Frantziskori gutuna. Egiaren ordua.

FRANTZISKORI GUTUNA. EGIAREN ORDUA

Jose Antonio Pagola Elorza

   Orain hiru urte “Cartas al Papa Francisco” izeneko liburuxka batean esku hartu nuen, Vida Nueva aldizkariak astero argitaratutako bilduman. Pozik idatzi nizun gutuna. Ezin sinetsirik nengoen. Egunero Jesus gogorarazten zenidan aita santua zinen zure hitz eta keinuez, zure xalotasun eta jendearekiko hurbiltasunaz, haurrak besarkatuz eta gaixoak eta ezerezak laztanduz. Elizarentzat “opari” bihurtu zinen denbora gutxian eta “berri on” Erromara iritsi zinelako harrituta zegoen munduarentzat.

Ez ditut berehala ahaztuko 2013ko urriko egun batean esan zenituen hitzak Santa Martako homilietako batean: “Elizak Jesus eraman behar du: horixe da Elizaren muina, Jesus eramatea. Noizbait gertatuko balitz Elizak Jesus ez eramatea, hila litzateke Eliza”. Askotan pentsatu izan nuen hori bera neronek baina ez nintzen esaten ausartzen. Bai, anaia Frantzisko, gero eta gehiago gara Jesus ez daraman elizbarrutia hildako elizbarrutia dela pentsatzen dugunak. Jesus ez daraman parrokia hildako parrokia dela.  Continúa leyendo “Frantziskori gutuna. Egiaren ordua.”

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El triduo Pascual. Jesús Martínez Gordo

El triduo Pascual. Jesús Martínez Gordo

Arratia elizatik hartuta

Jesús Martínez Gordo

El triduo pascual:   memoria del Crucificado y anticipación del final

La fe y la revelación cristianas tienen su arco de bóveda en el triduo pascual, es, decir, en la articulación del grito de abandono de Jesús el Viernes Santo con el silencio del Sábado Santo y la explosión de (nueva) vida el Domingo de resurrección. Un artículo de Jesús Martínez Gordo

Ciertamente, es una propuesta difícil (cuando no, imposible) de comprender para quienes, como los llamados “nuevos ateos”, practican el fundamentalismo verificacionista (sólo es real y verdadero lo científico-positivo), pero que tiene la virtud de iluminar (razonable y propositivamente, por supuesto) la existencia personal y colectiva y la misma realidad.

Nada que ver, por tanto, con una credulidad dominada por “la más absoluta de las ficciones”, por una “voluntad de ceguera que no tiene límites” (M. Onfray) o aficionada a las “antinomias más arriesgadas y extremas” (P. Flores d’Arcais). Y sí mucho que ver con el equilibrio permanentemente inestable que, mostrándose en el Crucificado y Resucitado, funda el discurso “católico” y su pretensión de verdad, a la vez que ayuda a conocer (y afrontar) la realidad en su riqueza y complejidad. Continúa leyendo “El triduo Pascual. Jesús Martínez Gordo”

Cenizas y refugiados

Jesús Martínez Gordo

No me parece mal que la Congregación para la doctrina de la fe intente actualizar las orientaciones sobre la inhumación e incineración de los seres queridos y que llame a tratar adecuadamente sus cenizas, en el caso de que hayan tomado esa decisión.  Y acepto su invitación a cuidar la memoria de nuestros difuntos.

Disiento de la concepción dualista (cuerpo y alma) que vehicula porque entiendo que quien muere y resucita es la “persona”, que es bastante más que un cuerpo “y” un alma. Y echo de menos que, más allá de las consabidas condenas del nihilismo y del panteísmo, no haya hecho el esfuerzo por asomarse a dichos planteamientos reconociendo elementos de verdad y santidad (los llamados “semina Verbi” o “logoi spermatikoi”) que también aletean en ellos. Una perspectiva que —incuestionablemente evangélica y recuperada en el concilio Vaticano II—, han vuelto a activar (no sin rémoras bien conocidas) los obispos en los dos últimos sínodos (2014 y 2015); que el papa Francisco despliega en todo su magisterio pontificio y que pasa por una urgente “conversión pastoral”: de las llamadas verdades innegociables al axioma de la misericordia como el corazón y el contenido primero y último de la fe cristiana.

Si se hubiera procedido así, probablemente, en vez de condenar genéricamente el nihilismo, se habría hecho un esfuerzo por dialogar con quienes sostienen que —en vida— se mantiene una relación permanente con la nada, el silencio, la oscuridad y el vacío. Y, otro tanto, con el panteísmo cuando, porque queda deslumbrado por la bondad, la verdad o la belleza que se alojan en el mundo, tiene dificultades para percibirlas como destellos, transparencias o anticipaciones de la Verdad, de la Bondad y de la Belleza finales. Y, probablemente, se habría facilitado reconocer con menos crispación los excesos (y hasta el mal gusto) que se asoman en algunas decisiones referentes a las cenizas de nuestros seres queridos y al trato que se merecen.

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La patria del corazón

descargaPilar Rahola.   PREGÓN DOMUND

Texto del pregón del Domund 2016 pronunciado por Pilar Rahola en la Sagrada Familia de Barcelona.
Publicado por OMP ESPAÑA × 10/15/2016

La patria del corazón. Pilar Rahola. pdf

http://www.domund.org/2016/10/la-patria-del-corazon.html

Excelentísimo Sr. Arzobispo Juan José Omella,
monseñores, autoridades, amigas y amigos:
No puedo empezar este pregón sin compartir los sentimientos que, en este preciso momento, me tienen el corazón en un puño. Estoy en la Sagrada Familia, donde, como decía el poeta Joan Maragall, se fragua un mundo nuevo, el mundo de la paz. Y estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano. Si me disculpan la sinceridad, pocas veces me he sentido tan apelada por la responsabilidad y, al mismo tiempo, tan emocionada por la confianza.

No soy creyente, aunque algún buen amigo me dice que soy la no creyente más creyente que conoce. Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.

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