Ningún obispo impuesto… aunque sea auxiliar

martes, 8 de mayo de 2018.   Bizkaiko Abadeen Foroa

Jesús Martínez Gordo. 

El posible nombramiento de un nuevo obispo auxiliar para la diócesis de Bilbao ha reabierto el problema de la participación del pueblo de Dios en la elección y nombramiento de sus prelados. En el papado de Francisco se ha reforzado el convencimiento de que la designación de quien ha de presidir una iglesia local ha de realizarse escuchando el parecer de los directamente afectados. Y hacerlo, recuperando una tradición católica casi bimilenaria, por fidelidad a la sinodalidad proclamada en el Vaticano II y sin trampa ni cartón, es decir, con claridad y transparencia.

Al Papa S. Celestino I (422-432) se debe lo que, desde el siglo V, es un criterio rector incuestionable en la organización de la vida eclesial: ningún obispo debe ser impuesto. Esta proclama ha sido puesta en práctica de diferentes maneras a lo largo de la historia hasta que una insoportable injerencia de los poderes civiles acaba pervirtiendo la legítima participación del pueblo de Dios. El obispo de Roma se reserva dicho derecho, urgido por la defensa de la libertad de la Iglesia y buscando garantizar la fidelidad de los sucesores de los apóstoles única y exclusivamente al Evangelio.

En el concilio Vaticano II los padres conciliares son conscientes de que la intromisión de la autoridad civil en la elección de los obispos (la llamada crisis galicana) pertenece al pasado, aunque quedan restos de ella. En el postconcilio se busca recuperar, gracias a la sinodalidad y corresponsabilidad bautismal, el protagonismo que tradicionalmente ha tenido el pueblo de Dios en cuestiones que afectan a la vida ordinaria y, sobre todo, en aquellas que comprometen su futuro a medio y largo plazo. Ello explica la demanda de un mayor protagonismo y transparencia en la elección de sus obispos (sean titulares, coadjutores o auxiliares) y la exigencia de cambiar la actual normativa jurídica al respecto.

Como es sabido, el nombramiento de los obispos se rige por el canon 377 & 1, un texto tan importante como desconocido, al menos en una de las dos vías que reconoce y sanciona: “el Sumo Pontífice nombra libremente a los Obispos o confirma a los que han sido legítimamente elegidos”.

1.- El Papa “nombra libremente”

En la primera parte se formula taxativamente lo que para la gran mayoría de los católicos parece ser la única vía posible: el Papa nombra libremente a todos los obispos del mundo. Continúa leyendo “Ningún obispo impuesto… aunque sea auxiliar”